Prosperidad Norteamérica

Por  Victor Hermosillo y Celada

En el último año se han desarrollado dos escenarios que tienen el potencial de modificar la dinámica de la relación bilateral entre Estados Unidos y México, por un lado, se completaron las negociaciones del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés) y por el otro, nos encontramos en el proceso electoral que renovará la presidencia de Estados Unidos. Ambos nos llevarán a un nuevo estado de las cosas, en donde las fronteras serán casi nulas y los intercambios de todo tipo serán más frecuentes.

El TPP es el acuerdo comercial más grande e importante en la historia de la humanidad integrado por Australia, Brunei, Canadá, Chile, Estados Unidos, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam, aportando aproximadamente el 40% del PIB mundial y el 25% del comercio internacional, representan las tres cuartas partes (72%) del comercio exterior de México y son el origen de más de la mitad (55%) de la inversión recibida por el país desde 1999.

En toda esta región de la cuenca del Pacífico los países acordaron bajar los impuestos arancelarios y los no arancelarios para facilitar la libre circulación de productos, incluyendo a los agrícolas, textiles y manufacturas como las automotrices, donde México es fuerte a nivel mundial. Es por ello que la región de California y Baja California se vuelve un punto estratégico en esta nueva alineación del comercio mundial y debemos prepararnos orientando a nuestros sectores productivos para que optimicen las oportunidades que abre el Acuerdo.

Sin embargo, en este momento ningún parlamento de los países integrantes ha dado su ratificación para que entre en vigor y en el caso de México es el Senado de la República el que tiene la facultad para dar el visto bueno, es por eso que durante el último año los Senadores nos hemos acercado a la Secretaría de Economía para seguir de cerca el proceso y durante lo que resta de 2016 estaremos analizando a profundidad para que lo que se apruebe impacte favorablemente a nuestra nación.

Por otro lado, en el último año el proceso electoral para sustituir a Barack Obama abrió un panorama que muy pocos previeron, el cual pone en el centro del debate a los mexicanos, consecuencia del discurso violento de Donald Trump. La realidad es que nunca antes se nos había tomado en cuenta a este nivel en los debates de política exterior durante las campañas en Estados Unidos y aunque los señalamientos del magnate da pie a malos comentarios de hacia nosotros, también impulsó la defensa de México por parte de los amigos de nuestro país, exhibiendo en cadena nacional la interdependencia que existe entre nuestras naciones.

No es casualidad que el país donde hay más mexicanos fuera del nuestro sea Estados Unidos y que la mayor concentración de estadounidenses fuera de su país sea en México. Tampoco es casual que desde la implementación del TLCAN se haya creado la región de libre comercio más grande a nivel mundial con una producción de bienes y servicios de más de 19 billones de dólares al año, lo que representa el 25% del PIB mundial con un crecimiento sostenido de sus tres integrantes de 2.6% desde que entró en vigor, y con un intercambio de 100 millones de dólares por hora.

Con el TLCAN las exportaciones de México crecieron 597% y somos el segundo proveedor de Estados Unidos, superado sólo por China, además de que nuestro país le vende a Estados Unidos más que Alemania y Japón juntos o que el resto de Latinoamérica en su conjunto. Actualmente, once de cada cien dólares que Canadá y Estados Unidos gastan en el extranjero son para adquirir productos hechos en México. En 1993 sólo eran seis dólares de cada cien. Por eso 6 millones de empleos en Estados Unidos dependen del comercio con México, porque por nuestra frontera se realiza el mayor número de cruces de productos y servicios en el mundo: 1 millón de personas y 300,000 vehículos atraviesan diariamente la frontera.

En octubre de 2014 el Council on Foreign Relations, el think tank más importante en Estados Unidos en materia de Política Exterior, dio a conocer un estudio encabezado por el general retirado David Petraeus, exdirector de la CIA y por Robert Zoellick, ex subsecretario de Estado y exdirector del Banco Mundial, en donde recalcan que: “El siglo XXI puede bien ser la centuria de Norteamérica en vez de la China, pero será necesario que Canadá, Estados Unidos y México, profundicen su integración. Si los tres países norteamericanos hacen eso, tienen el potencial de delinear los asuntos mundiales en las generaciones a venir”.

Según el Centro de Investigación y Docencia Económica, en la Ciudad de México la sociedad mexicana desea que nuestra nación tenga más influencia: el 61% piensa que tener una participación activa en asuntos mundiales es mejor para el futuro de México; el 51% piensa que el comercio debe utilizarse para que nuestro país incremente su influencia en el mundo; el 81% está de acuerdo en que haya más caminos y puentes que nos conecten con las regiones de América del Norte para fomentar la integración; y más del 60% cree que la inversión extranjera y el comercio son benéficos para la economía mexicana.

Por todo lo anterior y ante la eventual apertura del TLCAN se debe buscar avanzar hacia una nueva etapa en la integración de América del Norte en donde la prosperidad de las 3 naciones sea el objetivo primordial; no es anecdótico que los grandes triunfadores de los últimos tres años en los Globos de Oro y en los Óscar sean mexicanos, ni que acá comamos hot dogs y celebremos thanks giving y allá coman guacamole y celebren con piñatas.

Todo esto nos debe llevar a la inevitable integración de Norteamérica.

h

Facebook: Victor Hermosillo

Twitter: @VHermosilloBC

Instagram: victorhermosillo

YouTube: victorhermosilloc

*Foto tomada de www.goal.com

Compartir en: